Música… ¡para engasarse! (Vol. 1)

Por juanpablo el 29/May/2007

Haciendo honor al nombre de este sitio, en esta ocasión quiero compartir con ustedes algunos de mis mayores engases en cuanto a música se refiere. Casi todos ellos son también engases de nuestro amigo Andy y, de hecho, el compartir estos engases desde hace ya varios años (¡!) es uno de los factores que ha nutrido nuestra amistad personal. Me refiero a algunos de los más grandes artistas que el mundo ha visto…

Últimamente, parece haberse puesto de moda sacar colecciones disco/libro/DVD de varios artistas memorables, incluso con el mismo diseño o temática en cada uno de los formatos. Más que una moda, es una estrategia de mercadeo para contrarrestar la competencia de las producciones piratas, lo cual demuestra que realmente somos los consumidores quienes salimos ganando con la competencia, aunque en este caso dicha competencia es ilícita. Otras veces, los artistas sacan colecciones de grandes éxitos para cumplir con el número de discos a que los obliga su contrato con alguna disquera, y luego cambiar de sello. En fin, por el motivo que sea, lo cierto es que la existencia de este tipo de colecciones facilita hacer recomendaciones de material básico para quienes deseen iniciarse en la vida y obra de estos grandes músicos, sin perjuicio de que, cuando realmente uno se engasa, acaba por comprarse todos los discos del artista, y le paran gustando hasta las canciones más desconocidas y olvidadas de ellos.

Así que aquí les van algunos comentarios sobre los artistas que más me engasan, así como recomendaciones de material “esencial” por si quieren conocer su trabajo y su vida. En buena medida, cuando uno conoce la vida de los grandes artistas, llega a apreciarlos a un nivel muy superior y más profundo que lo que ya les aprecia por la calidad y sentimiento de su música, pues se da cuenta de que son seres humanos que, como nosotros, han cometido errores (y, en el caso de los artistas, la farándula amarillista se encarga de hacerlos públicos, y a veces más grandes de lo que realmente fueron), y ciertamente no son ejemplares por eso, sino por la manera en que han sobrepasado sus problemas y logrado triunfar a través de la adversidad y los malos momentos personales. Detrás de los artistas presentados a continuación, detrás de sus inmortales canciones y de los fuegos pirotécnicos y gritos de sus conciertos, hay grandes historias humanas que pueden ser inspiradoras a un nivel más personal.

The Beatles

Sin lugar a duda, LA banda más influyente del siglo XX. Prácticamente, no existe banda o artista alguno, en diversos géneros y lenguas, que no admire a los Cuatro Grandes de Liverpool. Aunque suene cliché (perdonen el galicismo), pero, realmente, ¿qué puedo decir sobre ellos que no se haya dicho ya? Incluso el simple hecho de colocarlos en esta lista podría parecer que no es más que adscribirse a la gran corriente de la cultura popular que admira y rinde tributo a The Beatles.

Ellos son la banda que, cuando uno escucha su música, recuerda haberla escuchado antes. Talvez porque en realidad los escuchó en algún momento olvidado de la infancia, porque seguramente nuestros padres los oían, o talvez porque sus melodías han adquirido ya esa atemporalidad que caracteriza a un verdadero clásico, porque hace esa conexión profunda que sólo la música como lenguaje del alma puede lograr.

Aparte de su obra como grupo, también debe mencionarse el trabajo de ellos como solistas. Mi Beatle favorito es Sir James Paul McCartney, Kt, M.B.E., aunque a veces me cuesta decidir entre él y George Harrison. Por supuesto, también está John Lennon, sin duda el Beatle más “inmortalizado” como leyenda en la imaginería popular. Y, aunque parece ser siempre el Beatle menos apreciado, en lo personal me parece que Ringo Starr tiene también mucho que ofrecer como solista: su música es de mucha calidad, y tiene una sencillez y alegría que dificílmente se encuentran en un artista de tanta fama.

Yo tuve el gusto de ver a Sir James Paul McCartney, Kt, M.B.E., en uno de sus conciertos en México como parte de la gira del disco “Driving Rain”; una de las experiencias más indescriptibles y grandes de mi vida. Sobre los conciertos, me resulta a veces difícil recordarlos, porque uno ha esperado tanto tiempo por ver a sus héroes en vivo que, cuando por fin llega el momento, uno como que anda en otra dimensión, y después parece increíble que haya sucedido en realidad. En mi caso, esto ocurre aún más marcadamente, porque mis artistas favoritos son de otra época, y cuando uno va a un concierto de ellos, no puede evitar pensar que talvez sea la primera y única vez en la vida que los verá en concierto, a diferencia de artistas populares del momento, con quienes uno sí tiene cierta expectativa razonable de que volverán algún día en una futura gira. Además, porque los artistas del momento a veces vienen a Guatemala, en cambio mis grandes héroes por lo general, si mucho, van a la hermana nación mexicana, por lo que verlos supone un esfuerzo extra que hace la experiencia aún más valiosa. Así, mis recuerdos de los mejores conciertos que he visto son más bien un tanto borrosos, lo cual no deja de causarme tristeza cuando trato, sin mucho éxito, de revivir aquellos momentos.

Hasta donde tengo entendido, fueron precisamente The Beatles quienes iniciaron la moda de hacer colecciones disco/libro/DVD a la que aludí anteriormente, cuando sacaron hace algunos años la colección “Anthology”, que recomiendo a los que quieran empezar a engasarse con ellos: el extenso y exhaustivo libro contiene toda la historia de The Beatles contada por ellos mismos y algunos de sus más cercanos colaboradores (incluyendo extractos de entrevistas originales con John Lennon), y viene acompañado de una inmensa cantidad de fotografías de archivo; similar en detalle y calidad (en realidad, es la contraparte audiovisual al libro) es la colección de DVDs que recoge la serie de documentales que narra la historia del grupo, con varias horas de duración, incluyendo además todos los vídeos musicales que el grupo hizo durante su carrera (sí, también en esto fueron precursores los grandes de Liverpool, décadas antes de MTV; aunque, en realidad, los primeros “vídeos musicales” fueron unas películas hechas en Alemania por allá por los años veinte como acompañamiento a piezas de música clásica), vídeos de presentaciones en vivo, y los vídeos de las dos canciones “nuevas” que grabaron cuando se “reunieron” precisamente con ocasión del lanzamiento de “Anthology”, así como la grabación de Paul, George y Ringo tocando en vivo en una sesión informal en casa de George (¡la última vez que semejante magnitud de evento jamás ocurriría…!).

Por aparte, está también la versión disco de “Anthology”, en tres volúmenes de dos discos cada uno, pero esta en realidad no la recomiendo para quienes quieran introducirse a la obra de los grandes, porque se trata más bien de demos y retazos, versiones alternas y experimentales de varias canciones, que es más enfocado y adecuado a un público ya “pre-engasado” con ellos, y que probablemente resulte aburrida y mala para quien no es ya un admirador hecho y derecho. En cambio, para introducirse a lo mejor de la música de ellos, recomiendo los ya clásicos “álbum rojo” (”1962-1966″) y “álbum azul” (”1967-1970″), que a su vez fueron los primeros discos de The Beatles de los que fui propietario (me los compró mi papá en un aeropuerto regresando de un viaje que hicimos juntos). Recientemente se ha lanzado también “1″, compilación de todos los sencillos del grupo que llegaron a número uno en las listas de popularidad: este disco sí es más un precipitado de lo puramente éxito comercial de ellos, lo cual no es malo, y quizá sea más adecuado para alguien que quiere empezar por “lo meritito de lo más conocido” de la banda; para mi gusto, en cambio, lo esencial a tener serían los ya mencionados álbumes rojo y azul.

Stevie Nicks

¡La reina! Legendaria vocalista de Fleetwood Mac (que también me engasa como grupo), con el significado histórico añadido de haber sido una de las primeras artistas que tuvo éxito como solista luego de haber integrado una de las bandas más exitosas de su época, así como de haber sido una de las primeras grandes figuras femeninas del rock (claro, antes estuvieron Janis Joplin, Grace Slick, artistas folk como Joni Mitchell y Joan Baez, entre otras, que fueron inspiración para Stevie y muchas mujeres más). A Stevie también tuve el privilegio de verla en vivo, en su concierto en Atlanta durante su gira “Gold Dust”. Nunca alcanzaré a describir lo que sentí cuando por primera vez la vi salir sobre el escenario, con su vestimenta típicamente Stevie, cantando “there she stood in the doorway…” cuando salió a acompañar a “su telonero” Don Henley, de The Eagles, en “Hotel California”. Nada se puede comparar con el impacto de su voz al sostener aquella inmortal nota durante “Beauty and the Beast”; su voz llenó el auditorio y podía sentirse, cual si fuera un ente en sí mismo que como una paloma de alas blancas invadía el lugar con el viento, la lluvia y el agua, con el fuego…

Por cierto, con esto de “su época” hay que tener cuidado, ya que muchos grandes artistas “del pasado” siguen teniendo una gran calidad e, incluso, han alcanzado sus mayores logros artísticos en épocas recientes: ahí tenemos el ejemplo de Bob Dylan (”Time Out Of Mind”), The Rolling Stones (”Voodoo Lounge”), Carlos Santana (”Supernatural”), quienes triunfaron a los ojos del público y la crítica por encima de artistas contemporáneos dos o tres décadas después de su original “auge” en los 60s y 70s; el mismo Sir JPMcC, Kt, M.B.E., quien casi siempre es nominado a los premios importantes como los Grammy; como U2 (”How To Dismantle An Atomic Bomb”) o los Red Hot Chilli Peppers (”Stadium Arcadium”) que, a pesar de haber sido ya grandes desde los 80s, han alcanzado en la década 2000 sus mayores logros artísticos. Por su parte, Fleetwood Mac produjo en años recientes su disco “Say You Will”, aclamado por el público y la crítica como quizás su mejor álbum desde el ya mítico “Rumours” que los lanzó al mega-estrellato en los 70s. Lo mismo sucedió con el más reciente álbum nuevo de Stevie Nicks como solista, “Trouble In Shangri-La”.

Sobre Stevie podría pasar hablando horas y horas, escribiendo páginas y páginas, y ni así terminaría de expresar todo lo que esta mujer significa para mí. Utilizando expresiones que suenan a punto común, me veo obligado a hablar de su magia, su encanto, su misterio, su estilo, su mística, su belleza, su poder, ese sobrecogedor e indescriptible “algo” de su persona que se transmite como de un modo sobrenatural a través de su música y que envuelve en ambos, como los chales, bufandas y mantones que envuelven su figura mientras desde el escenario nos deleita con su voz única, o que se extienden a sus lados como alas cuando, entre giros, nos hace partícipes aunque por un momento de eso que las palabras jamás alcanzarán a expresar…

Esa cualidad de no sé qué, que la hace ser como alguien que he conocido toda mi vida. Sobre esto, algunos artistas comentan que les molesta cuando la gente se les acerca en la calle y les saluda como si fueran amigos de toda la vida, a lo cual la gente responde diciendo que en realidad sienten una íntima conexión con ellos porque crecieron con su música y ésta les ha acompañado a través de momentos importantes y difíciles de su vida; a su vez, los artistas responden diciendo que es absurdo que alguien crea conocerte sólo porque se saben todas tus canciones… en el caso de Stevie, es todo lo contrario: ella siempre ha volcado su gran corazón, no sólo en su obra artística, sino también sobre sus admiradores, conciente de lo que ella ha significado para muchas personas; como bien lo expresó Danny Goldberg: “A través de los años, incontables personas me han preguntado cómo es Stevie ‘en realidad’, y yo siempre les digo, con la más grande sonrisa: ‘exactamente como tú crees’”.

Se cuenta que, mientras grababa la canción “Seven Wonders”, Stevie leyó mal la letra que había escrito otro autor, “on the way down you held the line“, y acabó en el disco como “on the way down to Emmeline“. Así, por leer mal una letra impresa, Stevie creó un lugar imaginario, sin saberlo, que talvez alguien podría poéticamente pensar que fue cosa del destino: Stevie, por un aparente error que en realidad fue obra de una misteriosa fuerza disfrazada de azar, puso nombre a ese lugar etéreo de donde proviene, y adonde nos lleva mediante su embrujo, ese lugar que es sólo de Stevie y de quienes la amamos, que sólo a través de su voz y su magia podemos alcanzar, ese lugar que es netamente Stevie misma.

¿Amor platónico? Talvez. ¿Poetisa, leyenda, sacerdotisa de la nada?, ¿Reina de belleza y del rock and roll, o simplemente one more big time rock and roll star?, ¿Hermana de la luna, tormenta o calmado mar azul, octava maravilla del mundo al final del arcoiris?, ¿Bruja galesa, hechicera, gitana, encantadora, niña hermosa?, ¿Corazón salvaje, mano que nos lleva de vuelta a Emmeline?, ¿Luciérnaga, fuego ardiente o alma llorando?, ¿Bella donna, pálida sombra, viuda negra, o kind of woman that’ll haunt you?, ¿Sara, Rhiannon, Jane, Juliet, Alice, Greta, Lily?, ¿Niña dulce o de plata, o quizás mujer de polvo de oro?, ¿Fuente o primavera plateada, azul y verde relampagueante?, ¿Mi único sueño, otoño brillante, océanos estrepitosos?, ¿Ángel de la calle, del desierto, durmiente, ángel que nunca se rinde?, ¿Quién es la bella y quién la bestia?… No lo sé, y quizás nunca lo sabré… Nadie sabe lo que ella siente, lo que ella dice, a menos que lean entre líneas… ni yo sé lo que siento, lo que digo, cuando la veo, cuando la escucho… no lo sé, no lo sé… todo o nada, más o menos, sable o rubio… Para mí, es simplemente… ¡STEVIE!

Para lo esencial de Stevie, sería bueno empezar por “Crystal Visions”, de reciente lanzamiento, colección disco/DVD que incluye sus canciones más representativas de solista, y sus vídeos de solista (insisto en que faltó el vídeo de “If You Ever Did Believe”), incluyendo de su último álbum (”Trouble In Shangri-La”), así como la nueva versión de “Dreams” hecha con Deep Dish, y la versión original de la inmortal “Silver Springs” que grabó con Fleetwood Mac y fue eliminada del contenido de “Rumours” (imaginar lo que habría sido “Rumours” si hubiera incluído “Silver Springs” como debería haber sido, es para mí algo así como imaginar lo que habría sido “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” de The Beatles si no se hubieran eliminado de él “Strawberry Fields Forever” y “Penny Lane”: el álbum más grande de cada artista, que originalmente debía incluir canciones míticas que, de no haberse eliminado, lo hubieran hecho aún más grande de lo que de todos modos es).

Sin embargo, pienso que “Crystal Visions” vale más por el hecho de incluir el DVD con los vídeos que por las canciones que incluye: con el disco sucede lo mismo que expresé sobre “1″ de The Beatles: es lo “esencial” de Stevie pero en el sentido de que está reducido a su mínima expresión las canciones de ella que “a puro tubo” tienen que conocerse, pero no me parece realmente suficiente como una introducción a lo “verdaderamente esencial” que dé una buena idea de su obra: para este fin, prefiero recomendar alguna de estas dos opciones: a) que compren conjuntamente “Timespace” y “The Divine”, aunque cuesta un poco conseguir “The Divine” (que en realidad considero como “Timespace” Volumen 2 y pienso que deberían venderse como un sólo álbum doble, enriquecido con un par de canciones de “Trouble In Shangri La”, un par de sencillos y lados B, para hacer la perfecta colección introductoria y esencial de Stevie); b) que compren “The Enchanted Works of Stevie Nicks”, colección de tres discos. No obstante, es preciso hacer constar que “Crystal Visions” tiene el mérito de incluir versiones en vivo de “Rhiannon”, “Edge of Seventeen”, y “Landslide” que son excelentes (Stevie acompañada de la Orquesta Sinfónica de Melbourne, Australia) y no se consiguen en otro disco.

Por otro lado, no pueden olvidar conseguir “The Very Best Of Fleetwood Mac”, pues éste incluye las megacanciones de Stevie con el grupo, y recuerden que Stevie con Fleetwood Mac es tan importante y tiene tantas canciones buenas y famosas como Stevie de solista: ese es precisamente uno de sus méritos históricos, como quedó dicho al principio. Existen dos versiones de “The Very Best Of Fleetwood Mac”: una doble y una de un sólo disco. La versión que más se consigue en Guatemala es la de un sólo disco, pero tienen que tratar de conseguir la versión doble, pues sólo en esa versión está “Storms”, hermosa canción de Stevie que ella misma ha dicho en entrevistas que es la letra de la que más orgullosa se siente; asimismo, sólo en la versión doble está la excelente “Songbird” de Christine McVie. En cuanto a libro, les recomiendo la biografía de Stevie “Read Between My Lines: The Musical and Life Journey of Stevie Nicks”, escrita por Sandra Halliburton.

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Bueno, eso es todo por ahora. Pero noten que esto es apenas el Volumen 1 de “Música… ¡para engasarse!”; hay más entregas aún por venir, en las que les iré contando sobre otros de mis artistas favoritos, y recomendándoles material introductorio que me parezca idóneo para los que quieran empezar a engasarse con ellos. A ver si Andrés quiere hacerse cargo de redactar el Volumen 2, para el cual propongo a otros 2 de nuestros favoritos: U2 y The Rolling Stones… hasta la próxima.

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Comentarios (1)

juanpablo

Mayo 29th, 2007 at 7:47 pm    


“¿Y dónde están los artistas nacionales o de habla hispana?” dirá más de alguno… Como dije, este es apenas el Volumen 1 de lo que podría convertirse en una nueva especie de “serie” en engasado.com. En ulteriores entregas les contaré sobre algunos de los artistas latinoamericanos que considero titanes en mis personales gustos…

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