Yo soy de esas personas que a temprana edad tienen algún padecimiento que a otros se presenta ya a avanzadas edades.
Actualmente padezco de Fascitis Plantar, una enfermedad que afecta a la planta del pie y ocasiona dolor al caminar o dificultad a ponerse de pie. El dolor inicia en el talón y continúa por toda la planta, hay quienes inclusive les llega el dolor a los dedos.
Esta enfermedad puede inducir otras como el famoso “espolón”, Tendinitis Aquilea o inclusive fractura por estrés.
En mi caso particular, la Fascitis Plantar fue inducida por “calzado inapropiado”. Resulta que el calzado tradicional afecta la mecánica de mi cuerpo haciendo que mis pies aterricen con el talón y no con la planta.
El año antepasado tuve que ir a rehabilitación por más de dos meses ya que se me complicó y llegó a ser una Tendinitis Aquilea, la cual afectó ambos pies y no permitía pudiera mover de abajo para arriba los pies. Tenía un rango de movimiento de 2 cm, para poder caminar tenía que arrastrar literalmente los pies.
Este padecimiento me ha hecho comprar varios tipos de calzado para poder caminar e ir al trabajo; para ir al gimnasio y para poder correr.
Mi búsqueda siempre se ve frustrada al permanecer el dolor, y al momento no encontraba calzado para correr. El simple hecho de correr medio kilómetro iniciaba los síntomas de la Tendinitis Aquilea. Mi descanso era regresar a casa y caminar descalzo, no había mejor sensación que tener mis pies descalzos.
Fue hasta hace un mes, cuando inicié mi búsqueda desesperada por encontrar una solución ya que por encontrarme caminando mal a causa del calzado, me encontraba transfiriendo el golpe de cada paso no solo al talón, si no a mis rodillas y espalda. Investigando en Internet, di con algunos blogs en inglés de corredores con problemas de “Fascitis Plantar” y ellos habían encontrado su “salvación” en correr descalzos.
Contrario a lo que los Fisioterapeutas recomiendan (no usar calzado sin suficiente protección), ellos habían encontrado que corriendo descalzos el cuerpo puede poner a trabajar las 33 articulaciones que existen en el pie, mejorar la postura al caminar/correr, transferir la carga no a las rodillas y caderas sino a la pantorrilla, cuadricep y femoral.
Encontré muchos recursos que recomendaban esta práctica, inclusive un libro “Nacido para correr” en el cual comenta los beneficios del “barefoot running” (correr descalzo). Mi investigación no terminó ahí… me encontré sumergido en una cantidad de material y recomendaciones de atletas similares con lo cual dí con una marca de zapatos que tenía un diseño peculiar.
Vibram es una empresa que ha fabricado unos zapatos deportivos bajo la marca FiveFingers, los cuales su principal objetivo es brindar los beneficios del “barefoot running” pero con protección. Tienen una zuela lo suficientemente delgada que permite la completa movilidad del pie, pero suficientemente fuerte como para protegerlo de objetos que pudieran causar un daño al mismo.
Decidí “tirarme al agua”, compré dos pares de zapatos los cuales vinieron la semana pasada. Tuve la dicha de iniciar a usarlos el día viernes, los cuales utilice en el gimnasio y luego de regreso a casa.
La experiencia de los primeros 4 pasos es increíble. Se siente como: “Caminar descalzo”. Hay una libertad increíble y lo más importante: “0 dolor”.
Muchos me dirán: “¿Por que gastar tanto dinero en eso y no corregir tu forma de caminar?”, yo les digo: Crean, lo he intentado pero mi mecanica tiende a “arrastrar” los zapatos convencionales y desgastar su alta zuela. En cambio los Vibram FiveFingers por tener casi NULA, mi pie no se arrastra y aterriza como debe: “Con la planta”.
Ojo, no he reincorporado actividades como correr. Se recomienda hacer el cambio de zapato lo más gradualmente posible ya que los músculos de los pies no se encuentran en completa forma por que NUNCA se han utilizado TODAS sus articulaciones en un rango de movimiento completo por lo que los músculos se encuentran en estado atrofiado por haber dado esa tarea a gruesas zuelas y “soportes” de arco.
El Sábado los utilicé todo el día para mis actividades rutinarias. El Domingo para ir al gimnasio, al Centro Comercial Miraflores, y como siempre caminar de la parada del Transmetro a mi casa. Al momento no percibo dolor alguno, el solo hecho de caminar tres cuadras con el calzado tradicional ya habría generado un dolor intenso el cual al momento parece haber desaparecido.
Tuve la bendición que en mí país tenemos feriado el día 15 de Agosto, por lo que el día lunes me dí nuevamente “la grande” y los utilicé nuevamente todo el día. Fui al gimnasio, me recorrí el paseo la sexta, de pie a mi casa… y el dolor de vacaciones.
Lamentablemente el día de hoy miércoles martes me tocó regresar al trabajo y nuevamente tuve sabor del calzado tradicional. Tuve todavía un par de horas en la casa antes de salir para usar mis “salvadores” y terminar de gozar la delicia del “no dolor”. Luego fueron tres cuadras con los zapatos tradicionales y podía percibir el dolor nuevamente.
Quisiera que la mente de mi sociedad evolucionara, y viera este tipo de calzado como “normal”, que fuera aceptado para ambientes laborales ya que hay personas con problemas físicos que se verían favorecidos con un cambio así. De hecho Vibram ha introducido modelos más “Casuales” dado que la demanda de personas como yo es no utilizarlos solo por “un beneficio al deporte”, si no como una solución a una enfermedad.
